Sigo con mi campaña contra Apple. A pesar de que admiro a la compañía por su historia, que Jobs me parece una herramienta de márketing épica y que realmente hace muy buena ingeniería, no aguanto a los fanboys y seguidores aférrimos que ha creado.
Es un ejército de dos tipos de gente, los que simplemente quieren llamar la atención con su manzana iluminada (lo cual es lícito, como llevar un coche bonito o ropa de marca) y los que hacen cola para comprarse un aparato que te va a costar mil euros al año, que es un ladrillo y que para que no se ralle va a ponerle una carcasa que esconda su estética y lo haga aún más grande porque Jobs dixit. En este segundo grupo hay gente muy racional que en este tema se vuelve cerrada y absurda.
Es un ejército de dos tipos de gente, los que simplemente quieren llamar la atención con su manzana iluminada (lo cual es lícito, como llevar un coche bonito o ropa de marca) y los que hacen cola para comprarse un aparato que te va a costar mil euros al año, que es un ladrillo y que para que no se ralle va a ponerle una carcasa que esconda su estética y lo haga aún más grande porque Jobs dixit. En este segundo grupo hay gente muy racional que en este tema se vuelve cerrada y absurda.
Mientras por un lado Google está intentando hacer un sistema operativo libre y abierto, por otro está Microsoft trabajando en su Windows Mobile que aunque es feo y propietario, permite cualquier tipo de aplicación. De hecho, es posible bajar una edición gratuita de Visual Studio y crear aplicaciones para WinMo sólo arrastrando componentes a un lienzo.
Después, muy al final, está apple con el sistema operativo de su iPhone que se ha superado a sí mismo. En Apple no quieren permitir aplicaciones Flash (todo un universo de aplicaciones hoy en día on y offline) porque sería un coladero de aplicaciones de terceros[al menos eso opinan en wired]. La única forma de instalar lícitamente una aplicación en un iPhone es mediante la tienda de Apple previa aprobación.
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