
En febrero estuve de vacaciones en Nueva York y, como confío en la tecnología y en la globalización, me llevé poco dinero en dólares para intentar pagar todo con tarjeta de débido y crédito. El plan, erróneo, era llevar una de débito para las compras propias, otra de débito con cargo a una cuenta compartida con mi novia y la de crédito, para pagar el hotel. Con Wi-Fi en el hotel puedo ir vigilando los cobros y en el improbable caso de tener que reclamar algo, poder actuar allí.
Según leí, el sistema de pago con tarjeta de débito internacional está basado en que desde USA hacen la petición a mi banco en España. Es éste el que autoriza y se hace la transacción. En ese momento se debería reflejar el cargo a mi cuenta, ya que mi banco recibe y autoriza la información.
Nada más lejos, el primer problema es que los pagos con tarjeta de débido se reflejan en la cuenta en unos días. Para más humor y por lo que he visto,el número de días es aleatorio. (Aleatorio para mí, está claro que los bancos/Visa saben muy bien cuánto tiempo juegan con el dinero.)
Un concepto poco intuitivo es el de la "autorización". Por lo visto es posible que un establecimiento pida dinero al banco/Visa y por lo que he entendido éste se "guarda" por si es necesario hacer el pago. De pronto apareció en la web de mi banco dos saldos: el real y el disponible. Hasta ahora no les había prestado atención. Las autorizaciones sirven, por ejemplo, para garantizar que un hotel se va a pagar aunque te des la fuga sin hacer el check-out. ¿Qué diferencia hay entre eso o que me hagan el cargo? Ninguna. Al menos para mí, ya que yo no puedo disponer del dinero autorizado por lo que es como si no lo tuviera. Supongo que para el hotel es más fácil cancelar la autorización que devolver dinero, pero al usuario sólo le confunde. De hecho, los establecimientos dejan caducar la autorización, más que cancelarla.
Dos ejemplos de la poca prudencia de los establecimientos al utilizar la tarjeta:
- En USA se suele pagar un 16-20% de propina en los restaurantes. Como no es precisamente calderilla es bastante común pagarla con la tarjeta. Este es el procedimiento: pides la cuenta, das la tarjeta y te traen un ticket para firmar en el que puedes añadir la propina a mano. No hace falta volver a dar la tarjeta, ya puedes irte. Esto genera dos operaciones en tu tarjeta de crédito/débito, primero una autorización por el valor de la cuenta y después un cargo con la propina añadida. En el caso de un restaurante mexicano (Sin Igual, NYC), aparecieron dos cargos y cancelaron el primero. El primer cargo fue rápido, el segundo tardó un par de días y la cancelación del primero una semana.

- En el hotel (Wingate by Windham Manhattan) utilizaron mi tarjeta de sparring. Al entrar me hicieron una autorización de toda la reserva, con lo que dejaron el saldo disponible tiritando. En el check-out hicieron el cargo y se rechazó, porque la autorización seguía ocupando casi todo el saldo disponible. No me dijeron nada de esto y después siguieron probando cosas con mi tarjeta (¡y ya me había ido!). Consiguieron hacer un cargo de 1000 dólares, cuando sólo tenían que pasar 600. Les llamé y me dijeron que ya estaba anulado, pero tardaría en llegarme la cancelación. Tardó una semana y me devolvieron menos euros de lo que me habían cobrado. ¿Por qué? Porque el banco/Visa/quien sea se lleva comisión de cada transacción con lo que el hotel devuelve 1000 dólares pero yo veo 950. He perdido 50 dólares sin comerlo ni beberlo. Y no puedo reclamar al hotel.
Mi sugerencia: conservar todos los tickets, pagar la propina en metálico y preguntar a los establecimientos como el hotel, el del coche de alquiler y los de otros pagos grandes antes de darles la tarjeta.
El día que un banco sea transparente con sus operaciones y tenga una web amigable (lo que parecía que iba a pasar con PayPal), estaré muy contento de contratar y pagar por sus servicios. Hasta entonces, mejor pagar con camellos.
1 comentarios:
Muy interesante :) acabo de aclarar algunas dudas
Publicar un comentario en la entrada